Monday, May 30, 2011

después del debate

Y bueno... llegó el esperado debate y también se fue. como un buen intencionado ciudadano lo observé y escuché con atención y hoy, temprano en la mañana, compré un Peru21 y un La República. No voy a entrar en detalles sobre los medios de comunicación, sus inexactitudes y tendencias que son señaladas en todas partes. por eso lo compré, si debo ser sincero. no quería quedarme con una versión de los hechos y compré dos periódicos que según dicen, están parcializados. sospecho que la parcialidad de Peru21 es un poquito más elegante, que no todos tienen la elegancia, el orden y la argumentación impecable que tuvo Alonso Cueto en la columna que le publicó La República; pero bueno, insisto, no quiero entrar en esos temas. solo quiero decir que después del debate sentí más asco que lo que me ha provocado esta segunda vuelta en todas sus semanas. sentí una enorme vergüenza de la cual pensaba que me estaba sobreponiendo bajo la posibilidad del error, a partir de pensar que tal vez estoy siendo muy dramático al creer que metimos la pata hasta el fondo llevando a la segunda vuelta a estos dos candidatos; pero después del debate, las nauseas volvieron y con valores agregados.

sobre sus propuestas, pues las cosas fueron mínimas, el mismo rollo cuestionable en ambos. lo que percibí es que cuando Keiko abrió la boca, bañó de excremento al señor Humala, y cuando Ollanta dirigió la palabra pintó de pies a cabeza a la señorita Fujimori de materia fecal. y la discusión del día es quién cagó más a quién. ambos se dedicaron a sacarse todos los trapitos al aire, a regodearse sobre el prontuario de cada uno, a cuestionar las decisiones de vida de cada uno y ¿sabes qué? era cantado. cada uno pudo mantener su discurso de insulto durante varios minutos más. después del debate, muchos comentaban los temas que no se sacaron al fresco, es decir, la caca que se había quedado fuera del debate y que consideraban los panelistas como más efectiva, furibunda, pestilente, pegajosa y que, extrañamente, tal vez un error en la estrategia, dejaron de lado. ¿te imaginas? llegue quien llegue al sillón presidencial es un personaje cuestionable desde tantos ángulos, de modos tan diversos, con historias tan horribles detrás... y no lo pienso yo, se lo dijeron mutuamente por minutos de minutos, de formas diversas, en variados temas; es increíble que estemos decidiendo entre candidatos de tal calaña. ¿es mucho pedir que quien quiera ser presidente tenga un vida ordenada y honorable?

De PPK dijeron que era viejo... imaginate, compara "viejo" con que uno trató de realizar un golpe de Estado y el otro es la reivindicación de la mayor corrupción que ha tenido este país en décadas y, ojo, estamos hablando del Perú, superar lo que hizo García y todos los apristas en los 80s, pues es inimaginable. luego, de PPK dijeron que era extranjero, pues sus padres son extranjeros y pasa mucho tiempo fuera del país y su apellido naquever con lo peruano y su cara es demasiado gringa; y lo debemos comparar con la familia Fujimori y todos los crimenes en contra de los derechos humanos o con Ollanta y las coimas con las que ha silenciado a los testigos de Madre Mía. y sigue la coprofilia que ha caracterizado estas semanas. ¿algún día podremos tener un candidato probo, razonable, que sufra de vergüenza; alguien por quien votar sea sentir un orgullo, en el que a la hora de discutir si uno o el otro sea porque uno es muy bueno y el otro excelente?

Lo único que me gustó fue la polémica que se armó en canal 5 con Vargas Llosita y Carlos Ferrero en la cual el economista le explicó al ensayista los errores económicos de su candidato y este tuvo que morderse la lengua; fue tan divertido cuando le dijo que proyectar un presupuesto a partir del ahorro que significaría la lucha contra la corrupción o el aumento de las recaudaciones de los impuestos para financiar plan 65 es un absurdo porque esas son intenciones y no una cifra. fue divertido ver que al final vargas llosita reconoció, en este debate él ganó pero durante la semana lo voy a convencer, van a ver... fue satisfactorio. pero bueno, solo fue como el chiste colorado que te cuenta un tío en medio de un funeral para levantarte el ánimo, cuando el chiste termina vuelves a pensar en esa muerte de la cual eres un testigo en primera fila.

En conclusión, del debate pude sacar muchas ideas, pero la que se me pintaba en luces de neón es que tenerlos a los dos es indiginante, y es indignante en vivo y en directo a nivel internacional pues fue transmitido por varias cadenas internacionales del mundo, ¿te imaginas? usted trato de dar un golpe de estado y usted es la hija de fujimori y montesinos y usted es el responsable de los sucesos en madre mía y usted tiene procesos de derechos humanos y usted... me imagino a un Suizo viendo el debate y preguntándose y por dios, si estos son los que quedaron, cómo habrán sido los otros, es que no hay nadie en ese país que sea honesto, porque cualquiera con un poco de integridad -solo un poco- podría vencer a cualquiera de estos. pregunta que, dicho sea de paso, no es tan descabellada.


imagino que este será mi último comentario político, ya se acabó, ahora que decidan los que quieran elegir votando o antivotando o decidiendo no decidir. esperaré a lo que pase el domingo y que el pueblo que eligió a estos dos personajes, no solo deposite un voto, sino que sienta que está firmando un compromiso; y que el sol salga cada día en este pequeño país lleno de buenas intenciones, tal como está el infierno

Monday, May 23, 2011

Ollanta, ¿yo?; Keyko, ¿yo?... ¿y el Perú?



Creo que ya entendí: si digo que no me gusta Ollanta por su trayectoria personal y sus posturas económicas, entonces voy a votar por Keyko. Y si digo que no me gusta Keyko porque representa que todo por lo que luchamos a finales de los 90s se va a la basura, que es la imagen de una corrupción terrible (solo comparable con la aprista que hoy el pueblo ha mandado a su casa), entonces voy a votar por Ollanta. el tema para mí es que ni Keyko ni Ollanta y no puedo entender la gente que levanta su voz para defender a uno u otro candidato, que no es lo mismo que estar en contra de un candidato. muchos que votan por Ollanta, del mismo modo por Keyko, votan en contra, es un voto de oposición, de negación; no de aceptación. pero la negación está acordonando a tantos que ya se escuchan comentarios de defensa incomibles. como los ridiculos comentarios de Vargas Llosita que, bueno, el fin de semana, todos los medios de comunicación se han dedicado a cuestionar (tarea facilísima, dicho sea de paso, basta con revisar los comentarios que hacía hace 5 años, luego hace 10 y cómo se desdice después). puedo aceptar, por supuesto a aquellos que votan por convicción; para ellos solo mi respeto. pero aquellos que levantan la voz defendiendo a uno u otro porque detestan visceralmente al otro candidato, pues me deja perplejo. por qué no aceptan que para tu amigo, vecino, hermano, enamorado, su visión anti es igual de respetable que la tuya. el votar para muchos -mi caso, claro está- es votar con vergüenza, indignación, temor; que el viaje de casa al centro de votación será un funeral, será un domingo de insatisfacción, de qué pena que no llegó tal o cual candidato a estas alturas. esto es lo que me parece incomprensible, que no hay forma de enorgullecerse de un votar en contra. que no hay mal menor en esta elección, solo hay mal y que será una apuesta a perdedor. incluso, aquellos que hoy engruesan las filas del voto a Keyko, o han incrementado el porcentaje de Ollanta, no son ni fujimoristas ni ollantistas, solo son votos en contra y que, muchos de ellos, reconocen dentro de sí, frente al espejo que lo hacen porque no hay otra opción. no hay orgullo por esta elección, solo caras bajas que deberían reconocer que se vota porque no se quiere el futuro que el candidato representa y nada más, como bien lo hizo Pedro Salinas en Perú21 del último domingo, explicando, lo percibí frustrado, el votar por los dos y a la vez. viciar su voto, idea que me ha estado rondando en mi cabecita, pero que contradice muchas de mis ideas.






espero, por supuesto, que si gana Ollanta, todos los intelectuales comprometidos por su causa se queden en el país y no se vayan, no porque piense que es fácil decidir por un país en el que no vives y que se jodan los que nos quedamos pero que no gane quien no quiero que gane; sino porque será imprescindible la presencia de todos los que opinan, día a día, para observar lo que pasa en el Perú (situación que debe darse siempre, no solo por estos candidatos) y si gana Keyko, pues del mismo modo, todos los que se levantan a apoyarla, que estén atentos para supervisar cualquir acción que aunque sea sugiera la vuelta del fujimorato. y por supuesto, espero equivocarme profundamente, que mis artículos sobre política se vayan espaciando, que las aguas se calmen, que la injusticia sea reducida por el nuevo presidente, que el país mejore, que tengamos victorias macro y también micro (que son las que más nos faltan), y que el Perú de mañana sea un país mejor, racionalmente mejor... pues tampoco debemos pedirle imposibles al inquilino de la casa de Pizarro.

Tuesday, May 17, 2011

Ollanta y Keyko: una nueva esperanza



En las últimas semanas la coyuntura política me ha alejado de cualquier otro tipo de reflexión de manera seria. no he podido comentar la comparación que he tenido en mente entre Ciro Alegría y José María Arguedas, a propósito del centenario del nacimiento de este último, ni recordar los sueños que construyó con su música Gustavo Cerati al cumplirse el primer año de su terrible accidente; lo político se respira en cada esquina. ya he dicho que las dos opciones, Ollanta y Fujimori me parecen terribles desde distintos puntos de vista y aún no sé qué hacer, no sé por quién votar y los distintos argumentos que he recibido a favor de uno o de otro en mails, comentarios a los artículos publicados o en un café, me parecen sumamente deleznables.

soy un demócrata y en ese sentido acepto el voto de cada quien y por las razones que quieran. los últimos días han sido particularmente oscuros, el que uno u otro candidato esté en primer puesto me quita el sueño: imaginar el futuro de un país tan accidentado, tan complejo dirigido por cualquiera de ellos. puede ser que me equivoque, ciertamente, pero es lo que me parece hoy; y lo que más me preocupa son los famosos líderes de opinión. ellos tendrán el papel de fiscalizar quien gobierne nuestro país, el Perú de la costa, el de la sierra, el de la selva, el de la urbe occidental, el de la urbe andina, la ciudad mestiza, al peruano de fuera y de adentro, al del Perú profundo y al del Perú superficial, al que quiere progresar trabajando, estudiando, envidiando, a todos nosotros y su trabajo en las últimas semanas me ha parecido casi insoportable. el fin de semana pasado, por ejemplo, Ollanta se paseó por y en los programas de Frecuencia Latina. Lucar fue desautorizado cuando Humala le recordó a los periodistas vendidos al régimen fujimorista (cosa que no debemos olvidar considerando que Keyko se perfila a ganadora)... no pudo hilar una idea seria y todo lo que se utilizó como ataque, luego fueron tímidas preguntas que terminaron dándole un poco la razón al candidato. peor, incluso, fue la conducta de Mariategui y Delta que compartieron espacio con Lucar en un ataque poco fino a Ollanta. su pasión contra el candidato les quitaba objetividad, responsabilidad, y sus preguntas sonaban a ataques, insultos, desprecio; pero nunca a un auténtico cuestionamiento de ideas. cuando le preguntaron si iría al programa a una entrevista, él dijo que sí, pero que esperaba que sea alturada. ¿te imaginas? Ollanta los cuadró en una... a la semana siguiente entrevistan a Alan García y ya no hubo ataques, ni pasión, ni griterío, ni escándalo; fue una pasada de mano miserable, facilista... le preguntaron hasta por su esposa. tenían a García al frente y no hubo agudeza ni nada. cinco años ha gobernado y no pudieron lograr nada que no sea una sonrisa del presidente y un coqueteo descarado con Mónica Delta. ese tipo de periodismo que se acomoda al entrevistado es irresponsable para un país que está absolutamente pendiente con todo lo que está pasando. y esto es justamente lo que me da una nueva esperanza. no me refiero a los periodistas tendenciosos, que creen tener la verdad en vez de buscarla; sino a que todo el país está pendiente. hoy, las voces de jóvenes se levanta, la mirada se afina, los corazones replican ya no pidiendo un cambio, ya no esperando propuestas, sino pensando en proponer, en unirse, en hacer, en decir, en integrar el espacio político. la decepción, el dolor, el futuro oscuro está levantando pasiones que además estoy observando como maduras, no piensan en golpes de estado, piensan en organizarse; en hacer para el país porque ya no existe una clase política excluyente, surge el peruano que ya no piensa en él, sino el peruano que piensa en el Perú. muchas iniciativas he escuchado en los últimos meses y eso me da algo de esperanza pues si algo tengo claro en esta vida es que todo empieza con un sueño.