Arrancó la competencia electoral. pienso que todavía el circo como tal no ha empezado pero no ha de faltar mucho tiempo. lo interesante de esto es que las personas con las que hablo están decidiendo por quién votar. eso no pasaba en años, la gente votaba por lo que quedaba, por el menos peor, sida o cáncer y analogías pintorescas como estas. sin embargo, y esta la causa de mi comentario dominical, Del Castillo es un lastre del pasado, de los vicios de la política anacrónica.
El Apra (aunque me han dicho que se debe escribir: "La Apra" por el significado de las siglas) realizó el acto más sorprendente de los últimos años. se runió con Mercedez Araoz siendo una de las ministras con mayor aprobación de los últimos años, de las más eficientes servidoras públicas y una evidente no aprista, para convocarla y que sea la candidata para las elecciones presidencial próximas. ella, tal vez con demasiada inocencia, exigió que ningún candidato al Congreso tenga procesos legales de corrupción en análisis. Del Castillo encabeza la lista tanto al Congreos como de procesos legales de corrupción. Él, con la prepotencia que ya le conocemos, dijo que nadie lo saca. incluso se percibieron amenazas. una enorme terquedad. por qué no puede dar un paso al costado y dedicarse a trabajar su imagen, suprimir las dudas de corrupción que tiene encima. recordemos que la misma actitud terca tuvo cuando fue presidente del Concejo de ministros. se le tuvo que sacar porque no tenía la capacidad de renunciar, empernado al poder. por qué esa necesidad? no es el país más importante que él? no es el Apra más importante que él? ahora, Mercedes Araoz ha renunciado a la candidatura, porque de algún modo, Del Castillo ha logrado ser el número 1 al Congreso. es decir, de todas maneras lo vamos a tener en el siguiente Congreso. la ausencia de grandeza en nuestros políticos es luminosa y lo peor es que funciona como faro para las nuevas generaciones.

