Lima es una ciudad tan maravillosa como terrible. Una ciudad que se descubre cada día y que se debe descubrir. una ciudad imposible, una ciudad de ficción en la que siempre he sido un pasajero. de niño, Lima me parecía misteriosa y mística, inasible pues cada esquina que aprendía era una revelación hecha por mis padres, magníficos contadores de historias. no había una cuadra que tuviera vida gratuita, siempre había para ellas un infierno o un paraíso. era su ciudad. cuando finalmente pude salir, descubrir sus noches, sus horas, sus peligros; me sentí como Darwin debió sentirse al descubrir la cadena de la vida. sus calles se abrían a mis pasos, su espíritu era mi oxígeno y mis pasos sobre su asfalto, la percusión que imita su corazón. aprendí del centro y sus enormes fantasmas grises; de las periferias y sus normas, de un miraflores que podría llamarse nostalgia, y de un barranco que sería melancolía. a nada, ni siquiera a los mayores peligros que se convierten en titulares de periódicos, se debía temer. Sin embargo, siempre sentí que algo le faltaba. el cigarrillo humeante me lo decía cuando me abrazaba en vaporosos laberintos pero encriptado en la estela que dejaba al caminar. tuve que esperar hasta mis años universitarios para entender la ausencia. mi mejor amiga en todas las vidas y muertes me lo señaló cuando, triste, aseguraba que su reproductor de CDs había muerto (o tal vez se lo sustrajeron, la memoria es intervenida por la imaginación) y que se desesperaba: Lima es diferente con música, aseguraba. Mi familia no ha tenido mucho dinero. yo trabajaba para pagar mis gastos y la idea de comprar un reproductor de CDs era un sueño. un sueño que podía alcanzar. ahorré. y pude comprarme uno de marca bastante cuestionable. me duró cerca de seis meses. ya había probado la miel. luego adquirí otro de mejor marca, resistió mis borracheras, caminatas bajo la lluvia y viajes en bus, poco más dos años. era cierto. la ciudad tornaba en luces y oscuridades, los rostros connotaban, los árboles (no sabes cuánto me maravillaba) agitaban sus ramas señalándome interrogantes, todo lo que me parecían simples apariencias obtenían sustancia. la ciudad se abría como una flor, pensé; pero en realidad era un cómplice vagabundo. evolucioné del reproductor de CDs al de mp3 y aprendí de música. la mía era (aún lo es) bastante elemental y superficial. sumaba ritmos en vez de propuestas, pero poco a poco fui entendiendo, acumulando centenares de discos, algunos solo los oía una vez, otros, miles. con algunos tuve el placer de estudiarlos con detenimiento, invertir cientos de horas, escuchándolos una y otra vez, tratando de entender propuestas y crecimientos. siempre me ha costado bajar música, prefiero mis discos y convertirlos a otros formatos; algunos de ellos, como los buenos libros, han perdurado y me han acompañado por años, hasta hace algunos días. nunca he dejado de ser peatón, ni de disfrutar de mis viajes en bus, mi placer e indignación van de la mano cuando cruzo Lima. Sin embargo, desde hace algunos años caí en la tentación del auto propio. un nuevo formato, espacio, volumenes, formas de traficar la música. ahora los edificios aparecerán como sombras y los detalles se convertiran en vagas generalidades. la música sería una cápsula aislante. aprendí a llevar mis discos en el auto, mis perennes, aquellos que había comprado en original, aquellos que eran perfectos para armonizar la ciudad con la sonrisa de ella y que el malecón sea una unidad de cigarrillos; pero un enviado de la necesidad sintió que le pertenecían. con habilidad, forzó a ventanilla y con mayor rapidez sustrajo mi equipo, además de poco más de un centenar de discos. así es la ciudad, toma y da. imagino que esos discos estarán girando esta noche, creando las atmósferas de otro escritor, las cortinas para no deslumbrarse con las luces de la ciudad o el aroma para los amantes en un sofá. esta noche la ciudad me maravilló, la redescubrí como tantas otras veces; pero estuvo la ausencia. por eso, lo primero que he hecho esta noche es escuchar a siguiente canción:
Sunday, September 25, 2011
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


0 comments:
Post a Comment