Alguna vez, mientras cruzaba la universidad con mi mejor amiga de toda la vida, dije que Cerati tenía todas las respuestas. eran años, como los de todo adolescente que no puede evadir la adultez, sumamente difíciles. El Amor, por supuesto, era la mayor de las interrogantes. La Soledad, se nos presentaba luminosa, abrazante, disfrazada de licor, de besos que se llaman agarres, de fines de semana valiosos pues no los recordábamos, es decir, por algunos momentos olvidábamos que estábamos aquí, vivos que le dicen, y por instantes lográbamos mimetizarnos con la sustancia, con aquella voz etérea, eterna, ubicua que nos aseguraba un "hay más, existe el sentido allá, en la trascendencia"; pero en su vapor, jamás nos enunció cómo lograrlo. y así, eludidos de felicidad, Gustavo Cerati se presentaba. Millones de veces lo he contado, en distintos espacios, ciudades, gentes, la tarde en la que Cerati se nos presentó, así, como las lágrimas de sangre en las estatuas de los santos. bueno, tal vez no tanto, pero parecido. sentados a la mesa, en una tarde hermosa, allá, en el atardecer de la adolescencia, cuando todos éramos hermosos, delgados, con cabello, cuando la resaca no era un impedimento sino un requisito, cuando nuestra mayor preocupación era desaprobar un curso universitario; llega Lucho, fresco y luminoso, con una sonrisa tan perversa como honesta, aprisionando entre los dedos un maravilloso descubrimiento: 11 episodios sinfónicos. al demonio la vida, eran mis años arresponsables. bebimos por horas, en silencio, dejando que el humo se expanda, nos posea, y el disco gira y gira y gira, como nuestras bocanadas, aplacando el cero y lo blanco.
que un cuchillo filudo y refulgente cruce las palmas creando una luz carmesí suele ser el requisito para construir hermandades; sin embargo, la verdadera hermandad se genera cuando se descubre una auténtica obra de arte.
Claro que ya conocía el trabajo del argentino, Soda ha sido y es la banda más importante de este lado del mundo; pero él solo, Cerati jugando con sus fonemas, luces, artes, lenguajes, con mentiras, con hermosuras era lo que tanto necesitaba para poder caminar sostenido por notas musicales en una ciudad que crece y nos empequeñece a la vez, que pareciera devorarnos.
cada nuevo disco era una fiesta con mis buenos amigos, eran respuestas que nos enviaban los dioses. cuántas veces con ellos, para explicar la vida citábamos sus letras. tenía todas las respuestas. y, ahora, tal vez agotado por dar tanto, cansado de mostrar caminos, ha decidido descansar, celebrar su cumpleaños echado en una cama de hospital desde hace tantos días. Yo lo tomo en particular, y discúlpame la confesión tan personal, pero su descansar también es un mensaje, es un crea tus respuestas, no esperes, es el momento de hacer... y lo pienso así porque antes de que sufra el infarto tocó aquí en Lima, el concierto más hermoso del mundo. solo unos cuantos y el cielo. su última producción ha sido tan criticada, pero en vivo era hermoso como dicen tantos y allí, estaba con ella, con la respuesta a la mayor pregunta, como dije líneas arriba, conmigo, de la mano. fue el último disco, no hay más respuesta por buscar, ya la encontré. feliz cumpleaños, Cerati.


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