Uno de los eventos más importantes e interesantes del año ha sido el realizado por la casa editorial Altazor. Una serie de escritores latinoamericanos vinieron al Perú y realizaron, en una de las aventuras más maravillosas para cualquier escritor, una gira por diversas ciudades como Ayacucho, Piura, Chiclayo, etc. presentando las novelas que Altazor les había editado para la ocasión. ¿te imaginas? pasar 15 días viajando por el Perú junto a escritores de primer nivel, pasando las noches en hoteles y bebiendo licores e historias, qué hermoso. la gira concluyó en la Fil 2010, en la que se hizo una presentación emocionante de toda la colección.
De estos libros ya se han hecho una serie de reseñas, aquí me concentro en la novela de la escritora Claudia Apablaza. EME/A La tristeza de la no historia es una novela breve que gira sobre sí misma. las voces narrativas se intercalan así también las historias que se encuentran al interior. el universo en el que se mueve la novela es de una ironía deliciosa. la trama se construye sobre la idea de un coleccionista de libros inéditos. es allí en el que descubre que su hábito tiene una gran relevancia, están construyendo la no historia de la literatura... una no historia promovida por fuerzas místicas. los escritores que componen su catálogo de libros inéditos firman un contrato de no edición en el que, si en caso publicaran el libro, están comprometidos en notificar al librero para que proceda en eliminarlo; a cambio le aseguran al autor que no va a tener publicidad ni reseñas en los medios. deliciosa idea. tan divertida como triste. y por ahí va la tónica de esta novela. la ironía de reunir a escritores no publicados y los celos y competencias que esto genera es un espejo perverso del mundo editorial y de lo difícil que es ser un escritor-escritor como diría Irving en El mundo según Garp. incluso, en la novela se pueden encontrar fragmentos de los libros no editados que podrían observarse como premisas con las que deducimos la dirección de la novela. Apablaza es una escritora-escritora, las citas de bandas o de algunas canciones no son irrelevantes, no sirven para mostrar cuánto sabe ella de música, sino que son piezas de la personalidad de los personajes, herramientas para la escritura.
esperemos que lleguen más historias de esta joven escritora sureña que muestra gran habilidad y poca sumisión ante las formas clásicas de la narración.




