Sunday, December 20, 2009

Vaya sorpresa: Avatar


Siempre seré un niño. puedo tener 31 años, pero seguiré siendo un niño. me encanta la capacidad de maravillarse, de sorprenderse, de colocar en un paréntesis a la racionalidad y el juego de probabilidades para simplemente abrir los ojos y la boca y decir con todo el cuerpo: ohhh! y esperar un final feliz y sentirme diminuto ante el poder de la imaginación y de la belleza. Avatar es perfecta para los que aún nos sentimos niños, harta imaginación, un esfuerzo enorme por mantener la belleza, un plan épico llevado a cabo; todos los elementos clásicos que me han fascinado desde que leí la Iliada, pasando por Salgari, Verne, los tres mosqueteros. no tiene el mismo nivel de texto, por supuesto; pero varios de sus elementos. y ya, la pasé muy bien en niveles exactos. creo que por momentos estuvo muy cerca de ser una basura de película, pero nunca llegó a pasar esa delgada y letales línea.
además, creo sospechar elementos ajenos a la clásica película emotiva infantil y esto es lo que la hace más interesante: el dialecto utilizado por los naturales de Pandora me parece tener toda una lógica gramatical, según las declinaciones e inflexiones, tan complejo como la creación del lenguaje Klingon; la crítica nada sutil al capitalismo, a los estudios interculturales; el recuerdo Vietnam se me imponía a cada segundo así como uno más fresquito en medio oriente. y una de las escenas finales reivindicó lo que menos me había convencido, los efectos visuales. pero la escena a la que me refiero, simplemente me derrotó, pues se mescló el efecto con la realidad, precisa y adecuadamente.

Avatar de James Cameron me ha sorprendido. el director casi siempre me ha parecido que exagera (Terminator, es un clásico apocalíptico; Titanic, joder, por qué y para qué hacen cosas así!). en realidad, la fui a ver por curiosidad, el que haya sido nominada a mejor película en el premio globo de oro pues me llamó la atención, quería saber qué es lo que se estaba considerando lo mejor. y no diría que es la mejor, pero ya se me hizo comprensible.

Wednesday, December 16, 2009

1

y entonces le dijeron: "en serio, sí existe la inteligencia".
El escritor lo miró a los ojos, luego se encendió un cigarrillo.

Saturday, December 12, 2009

un día nuevo

a veces estar vivo es tan simple. lo único que queremos es un final feliz, algo de redención, la mujer que nos salve, el amor que nunca termina. hay noches como esta en la que todo es tan claro, en que la meta se vuelve tan luminosa... pero siempre serán los caminos los adversos. y al final, nos conformamos, nos basta, aunque sea por esta noche, un cigarrillo antes de dormir.

Friday, December 11, 2009

Gabriel Rimachi_lujuria y fealdad


Gabriel Rimachi, mi editor y amigo, que en esta noche está celebrando un año más de vida, imagino que rodeado de amigos que lo estiman mucho, de conversaciones grandilocuentes, de mujeres hermosas, bebidas que eliminan timideces; me envió como comentario a uno de mis útimos artículos de lujuria el cuento de Mario Benedetti: La noche de los feos. uno de los comentarios más pertinentes jamás hechos en esta esquina del mundo. como realmente no quisiera que tamaña colaboración se perdiera, procedo a publicarlo en este espacio como protagonista. gracias, Gabriel, como siempre, sin excesos ni ausencias.
La noche de los feos
[Cuento. Texto completo]
Mario Benedetti
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia. Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro. Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos -de la mano o del brazo- tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas. Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura. Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas. Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada. Era la oreja de su lado normal. Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media nariz, o tuviera una costura en la frente. La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé. Cuando se detuvo y me miró, tuve la impresión de que vacilaba. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. De pronto aceptó. La confitería estaba llena, pero en ese momento se desocupó una mesa. A medida que pasábamos entre la gente, quedaban a nuestras espaldas las señas, los gestos de asombro. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza, ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente, milagrosamente simétrico. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición, ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos, tosecitas, falsas carrasperas. Un rostro horrible y aislado tiene evidentemente su interés; pero dos fealdades juntas constituyen en sí mismas un espectáculos mayor, poco menos que coordinado; algo que se debe mirar en compañía, junto a uno (o una) de esos bien parecidos con quienes merece compartirse el mundo.
Nos sentamos, pedimos dos helados, y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su espejito y arreglarse el pelo. Su lindo pelo."¿Qué está pensando?", pregunté. Ella guardó el espejo y sonrió. El pozo de la mejilla cambió de forma.
"Un lugar común", dijo. "Tal para cual". Hablamos largamente. A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia. De pronto me di cuenta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que amenazaba traspasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. Decidí tirarme a fondo.
"Usted se siente excluida del mundo, ¿verdad?"
"Sí", dijo, todavía mirándome.
"Usted admira a los hermosos, a los normales. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa muchachita que está a su derecha, a pesar de que usted es inteligente, y ella, a juzgar por su risa, irremisiblemente estúpida."
"Sí. "
Por primera vez no pudo sostener mi mirada.
"Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo." "¿Algo cómo qué?"
"Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad. "
Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas.
"Prométame no tomarme como un chiflado."
"Prometo."
"La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?"
"No."
"¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?"Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata. "Vivo solo, en un apartamento, y queda cerca."
Levantó la cabeza y ahora sí me miró preguntándome, averiguando sobre mí, tratando desesperadamente de llegar a un diagnóstico.
"Vamos", dijo.

2

No sólo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina. A mi lado ella respiraba. Y no era una respiración afanosa. No quiso que la ayudara a desvestirse.
Yo no veía nada, nada. Pero igual pude darme cuenta de que ahora estaba inmóvil, a la espera. Estiré cautelosamente una mano, hasta hallar su pecho. Mi tacto me transmitió una versión estimulante, poderosa. Así vi su vientre, su sexo. Sus manos también me vieron.
En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. O intentado fabricar. Fue como un relámpago. No éramos eso. No éramos eso.
Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje, pero lo hice. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco de horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia. En realidad mis dedos (al principio un poco temblorosos, luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas.
Entonces, cuando yo menos lo esperaba, su mano también llegó a mi cara, y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso, esa isla sin barba de mi marca siniestra.
Lloramos hasta el alba. Desgraciados, felices. Luego me levanté y descorrí la cortina doble.




5 razones para ver Luna Nueva y 11 para no verla




Razones para ver Luna nueva:
1. tratar de entender qué es lo que les interesa a los jóvenes adolescentes de hoy. al final es lo que le ha interesado a los jóvenes siempre: sexo, sexo y más sexo bajo el maquillaje del amor.
2. Sexo: los actores se encargan de vender espaldas musculosas, bicéps de acero y sexo implícito por doquier.
3. Confirmar sospechas: la película es incoherente.
4. disfrutar de confirmar las sospechas: caminar, tomar un café o un helado y criticar sin piedad.
5. la música no estuvo tan mal.
6. la otra opción en la cartelera es "Está vivo", que es mucho peor que Luna nueva, per se, todo un mérito; pues te hace pensar que la de vampiros vs hombres lobo no es tan mala.
Razones para no ver Luna nueva:
  1. Las actuaciones son insoportables.
  2. Los diálogos amorosos son tan simples que parecieran no haber sido corregidos, como si no importaran.
  3. hay una escena en la que los vampiros sabios, con siglos de experiencia y de una superioridad trascendente juzgan a los personajes centrales de la historia. es cuando el líder de estos, se toma el mentón, exhala un gemido de reflexión, arquea las cejas llenas de sabiduria y dice: tú, una humana eres capaz de sacrificarte por uno de nosotros. y listo, ese fue el juicio que el vampiro más trascendente pudo lograr. ¿qué? y el juego sicológico?, el cuestionamiento?, el reto? definitivamente, me impresionó.
  4. es sorprendente que un vampiro de 110 años sea sometido por una jovencita de 19. viejo por las h...
  5. es absurdo que el niño lobo, al ver que la protagonista de la historia sufre un accidente en moto, se saque el polo para secarle la herida. digo, como todo el mundo hace eso en una situación similar...
  6. analicemos: ella, la heroína se enamora de un vampiro y conoce a la familia de este, llena de vampiros. luego, su mejor amigo, sujeto que la afana y que es despreciado por una cuestión de edad (hello, el vampiro del que te enamoraste, mamita, es seis veces, no seis años, sino seis veces mayor que tú) es un niño lobo. más tarde, descubre que los hombres lobo tienen como meta de vida matar vampiros porque estos son monstruos. cosa que por supuesto, ella ignora por completo pues vive en un pueblito miserable y jamás leyó drácula. ella desea ser convertida al vampirismo, pero su novio no quiere pues piensa que eso le quitaría el alma y ella no cree en esas cosas mágicas. ¿cómo? mamita, tu novio es un vampiro y tu-ampay-me-salvo es un niño lobo, ¿y no crees en esas cosas sobrenaturales como el alma? mi cerebro se convirtió en pop corn.
  7. El floro que utiliza el vampiro novio para dejar a la sufrida protagonista es insoportable, incomible, no resbala ni con mantequilla y, lo peor, es que ella se lo cree. hazme el favor.
  8. cualquiera que tiene perro sabe que los caninos no se mueven así.
  9. el papá de la protagonista es un baboso, nunca se da cuenta de nada y es el tombo del pueblo. no se supone que los entrenan a los policías para descubrir las cosas?
  10. Los vampiros resisten el Sol. no agonizan al no beber sangre. los hombres lobo se transforman a voluntad y son conscientes de sus actos, es decir, mantienen harta humanidad. La tradición de hombres lobo y vampiros es ignorada por la pela y, tengo entendido, también por la autora del libro. demasiada libertad que apesta a ignorancia.
  11. pensé en solo dar 10 razones, pero esta me es inevitable. cuando el vampiro protagonista de la historia quiere hacer escandalo para así provocar la furia de los suyos (oe, matate, tío, trata de ser ingenioso) en un pueblo pintoresco italiano, abre su camisa dejando su pecho fornido y atractivo descubierto... ete... mmm... su cara era mucho más palida que su pecho... eso no es incoherente? sé que se oculta del Sol, no porque este le haga daño, sino porque si el Sol le cae encima deja notar que es un vampiro frozen; pero aún así, si algo de él recibe luz solar sería su rostro, es imposible que sea más palido que su cuerpo. eo es demasiado tonto.