Algunos intelectuales han acusado al sexo como la causa de todos los problemas. que es en realidad el sexo lo que causa todo porque el sexo, la vida sexual, la frustración sexual, la sexualidad, las costumbres sexuales, los pensamientos sexuales; son el alfa y omega de toda construcción humana. y pienso que muchos están de acuerdo aun cuando no se dan cuenta de ello; por ejemplo cuando asegura que la causa de mal humor en una persona es la falta de sexo o aseguran las grandes conquistas del hombre como un intento de impresionar a las mujeres. Aldous Huexley en Un mundo feliz plantea como requisito dentro de su mundo perfecto la constante actividad sexual, con la condición de que no sea exclusiva, es decir, que cada persona tenga relaciones sexuales no reproductivas con una persona por un plazo máximo de dos semanas, pues mayor tiempo podría generar algún lazo entre ellos y ya está comprobado que esto, el lazo, es el principio del conflicto; sin lazos qué conflictos le podrían generar a uno. claro está que todos sabemos en qué termina la novela, así que no voy a llegar hasta allí. a las mujeres se les enseña una serie de técnicas para obtener un eficiente placer sexual y percibí esas reglas como bastante prácticas. En fin, durante el viaje en bus a mi casa comencé a reflexionar en torno a estas ideas, en si tal vez todo se reduce al puro instinto sexual. y entonces pensé que si eso fuera así las mujeres tendrían que aceptar que usan escotes profundos y faldas breves para despertar lujuria en los hombres, que cuando ellas dicen que no es para ellos sino para ellas mismas, que es para sentirse bien; ese "sentirse bien" sería ser atractivas sexualmente. tendríamos que aceptar que algunos hombres al reconocer el tono muscular de sus brazos o espalda, los exhiben con camisetas ajustadas o pantalones que resalten lo que ocultan en ellos; lo cual tiene una condición (que yo no sé qué tan obvia o real sea), que las mujeres no solo le miran los ojos a un hombre. que los autos fálicos hoy son las camionetas lujosas y que así como los autos, también son los depas, los puestos de trabajo, las marcas de la ropa... el nombre del restaurante que sirve como antesala para el dormitorio. que todo lo que hacemos tiene un trasfondo sexual, incluso este artículo tendría como objetivo el que mañana obtenga alguna recompensa sexual. y mientras pensaba en esto y calificaba a todos los que estaban conmigo en el bus, caminando sobre las veredas, en los autos vecinos como máquinas orgásmicas potenciales, me pregunté: si todo esto es así, y lo aceptásemos, esta sería una sociedad peor o solo una más honesta? y digo peor porque ahí ya pensé en mí. me reconozco como lujurioso (hola, soy antonio moretti y soy lujurioso); pero una mujer que se rebalsa en sexualidad lograría en mí que la mire, por supuesto; pero una que me ofrece ternura lograría que la adore. y entonces me quedé allí, con esa pregunta, ¿solo seríamos más honestos?